Wednesday, January 8, 2014

España vista por un emigrante español


Hoy en día, el tema de la fuga de cerebros y de la emigración forzada de los jóvenes Españoles está en boca de todos. Casi siempre visto como una tragedia, un signo de que el país se desmorona, de que no supimos mantener el barco a flote y ahora las nuevas generaciones, las que realmente construyen el futuro de un país, se ven obligadas a marcharse. Yo formo parte de esos exiliados, y he podido comparar en primera persona la sociedad española con otras consideradas de "más éxito". 


Hace un año y medio tuve la oportunidad de salir de España para estudiar en Estados Unidos gracias a una beca. Al contrario que mucha gente, yo no me vi forzado a irme, sino que lo consideré como una experiencia más para completar mi formación, aprender inglés, conocer la famosa primera potencia mundial, conocer gente y pasarlo bien. Sin embargo, ahora que estoy fuera, no vuelvo a España por la misma razón por la que muchos supuestamente quieren salir de forma desesperada. Según mucha gente, soy un afortunado. Yo no siempre opinaba lo mismo pero poco a poco me fui dando cuenta de que tenían razón.

Esto no es España
Durante las primeras semanas de mi llegada, yo era del tipo que defendía España como el mejor país del mundo. Me extrañaba cuando no la conocían, o que si la conociesen fuese por clichés, que siempre eran los mismos: si era del Real Madrid o del Barcelona, los encierros de San Fermín, y la fiesta. 

Mientras tanto, yo en mi burbuja, alardeaba de nuestra comida, nuestras costumbres, nuestras fiestas y nuestro clima. Incluso a veces sentía algo de pena por ellos, por no tener la oportunidad de vivir algo tan auténtico. Su sociedad me parecía muy superficial, muy enfocada al trabajo, y las relaciones personales no dejaban de tener un trasfondo de interés propio.

Me parecían rancios en algunos temas. El asunto de la legalidad de las armas me sorprendió muchísimo. Durante mi estancia allí ocurrieron varios incidentes en el país, que no en la ciudad en la que vivía, en la que hubo tiroteos y muertos en institutos y otros lugares públicos. Para mí, esas eran las gotas que colmaban el vaso, ¡es obvio que debían de prohibir las armas! Fue entonces cuando descubrí que muchos amigos americanos seguían defendiéndolas con argumentos del tipo "Las armas no matan, son las personas las que lo hacen", o "deberían invertir más en sanidad mental que prohibir las armas". Todo ello me parecía ridículo.

Incluso la universidad me decepcionó un poco. La calidad de los profesores y los alumnos no me parecía mucho más allá que en España. Era como un complejo que acaparaba tu vida entera: había grupos de estudiantes de todos los tipos y colores, muchos eventos, la gente vestía con orgullo camisetas y complementos de ropa con el logotipo de la universidad, tenían un estadio de fútbol americano increíble, un cine con bolera, etc. Muchísimo más dinero y recursos. Pero en cuanto a la calidad de la enseñanza, me parecía comparable a la nuestra. Siempre he dicho que cuando me ofrecieron mi actual puesto de trabajo lo conseguí gracias a lo que me enseñaron en España, no en Estados Unidos.

Contaba las horas para volver a España por navidad. Mi familia, mis amigos, mis costumbres. Mi madre me consolaba diciéndome que sólo sería para 9 meses. Quiero aclarar que no es que lo pasase mal, simplemente echaba de menos el entorno en donde crecí. Además soy un poco nostálgico.

"Que sí, que España está en crisis y no hay trabajo, pero qué bien se vive allí. Los americanos no saben lo que se pierden. Nosotros trabajamos tan duro como nos divertimos. Los periódicos hablan de corrupción, de cosas mal hechas, de errores del pasado que tenemos que pagar hoy. Eso son cuatro tontos que no han sabido cómo gobernar el país en los últimos años, pero somos un buen país. Saldremos de esta."

Por fin llegó. Pasé una navidad memorable en España. Todo el mundo me esperaba, y yo a ellos. Era el hijo pródigo, todos me preguntaban por Estados Unidos, querían saber de ese país que sólo conocían por las películas. Yo llegué con mi visión de "Estados Unidos está sobrevalorado".

Volví para hacer el segundo semestre. Tuve que estudiar y trabajar mucho, pero fue mucho más fácil porque ya tenía mi grupo de amigos, estaba más acostumbrado al país, y el buen tiempo empezaba a dejarse ver. A finales de Junio presenté mi Proyecto de Fin de Master. Disfruté de mis últimas semanas allí y me fui para España. Pasé un verano maravilloso, disfrutando de la compañía de mis amigos y viajando. Fue entonces cuando empecé a cambiar de forma de pensar, y comencé a señalar los defectos de nuestra sociedad española, favoreciendo a la americana. "A lo mejor mi país no es tan perfecto".

Comienzo a trabajar
A principios de Octubre me mudé a mi nueva ciudad de acogida, Seattle, y comencé a trabajar en mi actual puesto de trabajo. Todavía me acuerdo de España, pero no con tanta fuerza, ni siquiera pienso en volver en un futuro a corto plazo. Al principio me parecía increíble la gente que cada vez que le preguntaba si tenían ganas de volver a España, decían que no. Cómo podían prescindir de nuestras cañas, nuestra paella, nuestro jamón, nuestras verbenas. Ahora es cuando empiezo a identificar las grandes debilidades de nuestro país con respecto a otras sociedades. Son más cívicas y respetuosas con el deber, con los demás, y con lo que está bien y lo que no. No tienen el pensamiento tan común en España de "yo me aprovecho y ya se fastidiará el que venga detrás", ni mucho menos.

Cada vez más pienso que España no es más que ese pequeño país jovíal con sus particularidades. Ya no lo siento como el único mundo, mi mundo. Si queremos de verdad que sea el mejor país del mundo, como muchos claman, hay un par de cosas que debemos cambiar. Y no me refiero a la clase política, que también, sino a la sociedad entera. Porque nuestra clase política es un reflejo de lo que somos como sociedad, y eso lo debemos asumir cuanto antes.

Para empezar, en España tenemos muy poca ambición. Nos gusta mucho criticar cuando nuestra clase política lo hace mal. "¡No tengo trabajo por culpa de ellos!" Comentamos con un cubata en la mano a la 1 de la mañana de un día cualquiera. Por supuesto al día siguiente no me voy a despertar antes de las 11. Queremos un trabajo estable sin complicaciones. Aquello de elegir una trayectoria profesional, aprender, acumular experiencia, apuntar cada vez más alto... implica demasiado esfuerzo.

Me di cuenta de que si España está a la cola de la educación, no es tanto por la calidad de las universidades y del material que se imparte. Se debe en gran medida a la actitud de los estudiantes. Esto puede sonar muy impopular, pero es la verdad. Un estudiante americano medio comienza endeudándose para pagar la universidad. Aparte de todos los inconvenientes que esto acarrea, tiene una importante ventaja: le hace mucho más responsable y maduro. De media suelen tener varios trabajos a tiempo parcial a la vez, que compaginan con los estudios, voluntariado, y vida social. No se suelen levantar más tarde de las 8 de la mañana, y tienen como objetivo acumular tanta experiencia laboral y prácticas en empresas como puedan. La mayor parte de ellas no remuneradas. Tristemente, no puedo evitar una sonrisa cada vez que escucho el argumento del estudiante español que tiene que trabajar para pagarse los estudios. Personalmente no he conocido a ninguno. Un estudiante americano puede terminar la universidad con una deuda media de $30.000 fácilmente. En vez de quejarse, trabajan para pagarla. Podemos argumentar que en España no tenemos tantas oportunidades laborales. Ellos las tienen porque se las ganan día a día.

Los tres meses de vacaciones de un estudiante español serían un escándalo para un estudiante americano. Si no buscan cursos de universidades extranjeras durante esos meses para aprender otro idioma, hacen prácticas en cualquier empresa. O viajan, que siempre es muy enriquecedor.

También hay mucha falta de emprendimiento para encontrar trabajo en España entre muchos jóvenes. Falta actitud del tipo "si no hay trabajo en mi ciudad, me voy a otra más grande. Si de lo que hay trabajo no sé hacerlo, aprendo. Si tengo que ir a otro país, me pongo a aprender inglés." Por desgracia la realidad es que la actitud suele ser del tipo "por culpa de PPSOE no tengo trabajo", y ahí se queda la cosa.

El mundo es cada vez más global y pequeño. Somos un país con mucha cultura y encantos, ¿por qué no la exportamos? Podemos vender a cualquier parte del mundo muy fácilmente. Pero claro, es más fácil esperar en la puerta de nuestra casa a que la crisis se vaya y venga un ángel a ofrecernos el trabajo de nuestros sueños.

¿Quizá necesitemos ese pequeño empuje de motivación para que terminemos de creérnoslo?